
Muchas personas usan un reloj inteligente (smartwatch) para monitorear su salud cardiovascular, por lo general contando los pasos que dan a lo largo del día o registrando el promedio diario de su frecuencia cardíaca. Ahora, un equipo de investigadores propone una evaluación mejorada que combina ambas mediciones recurriendo a matemática básica: dividir la frecuencia cardíaca diaria promedio por el promedio de pasos diarios.
La relación resultante —frecuencia cardíaca diaria por paso, o DHRPS según su sigla en inglés— proporciona información sobre la eficiencia con la que funciona el corazón, de acuerdo con un estudio realizado por investigadores de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern, en Chicago, EE.UU., y publicado la semana pasada en la revista científica Journal of the American Heart Association (AHA).
El mencionado estudio detectó que las personas cuyo corazón funciona de manera menos eficiente, en base a dicha medición, eran más proclives a padecer varias enfermedades, entre ellas diabetes tipo II, hipertensión, insuficiencia cardíaca, accidentes cerebrovasculares, aterosclerosis coronaria e infarto de miocardio.
«Es una medida de la ineficiencia», afirma Zhanlin Chen, estudiante de tercer año de medicina de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern y autor principal del nuevo estudio; entre los demás coautores se encuentran varios médicos de esa facultad. «Analiza el estado del corazón», añade Chen. «Hay que hacer un pequeño cálculo solamente.»
Diferentes especialistas consideran acertado el uso del DHRPS como medición. El doctor Peter Aziz, cardiólogo pediátrico de la Clínica Cleveland, sostiene que el sistema parece constituir un avance con respecto a la información proporcionada únicamente por la cantidad de pasos que se dan a diario y la frecuencia cardíaca promedio.
“Probablemente lo más importante para el entrenamiento cardiovascular sea lo que hace tu corazón en función de la cantidad de trabajo que debe realizar”, dice el profesional. “Esta es una forma racional de medirlo.”
La métrica no tiene en cuenta la frecuencia cardíaca durante el ejercicio. Sin embargo, según Aziz, incluso así proporciona una percepción general de eficiencia que, considerablemente, los investigadores demostraron que está asociada con la enfermedad.
La dimensión del estudio refuerza la validez de los hallazgos, destaca Aziz. Los científicos compararon los datos de la aplicación de Fitbit de casi 7000 usuarios de relojes inteligentes con historiales médicos electrónicos.
Chen explicó que una forma sencilla de comprender el valor de la nueva medición era comparar a dos individuos hipotéticos. Ambos dan 10.000 pasos al día, pero uno tiene una frecuencia cardíaca en reposo diaria promedio de 80 (en la mitad del rango saludable), mientras que la del otro es de 120. (N. de la E. para la mayoría de los adultos, una frecuencia cardíaca normal en reposo se encuentra entre 60 y 100 latidos por minuto, según la AHA.)
La primera persona tendría una DHRPS de 0,008, y la segunda de 0,012. Cuanto mayor sea la relación, más fuerte será la señalización de riesgo cardíaco.
En el estudio se dividió a 6.947 participantes en tres grupos según su coeficiente; las personas con los valores más altos mostraron una asociación con las enfermedades más fuerte que los demás participantes. El estudio también definió que la métrica DHRPS revelaba el riesgo de enfermedad mejor que el recuento de pasos o la frecuencia cardíaca por sí solos.
“Concebimos esta métrica para que sea económica y utilice datos que ya venimos recopilando”, explica Chen. “Quienes quieran tomar a cargo el control de su salud cardiovascular pueden hacerlo con solo realizar un simple cálculo.”
Traducción: Román García Azcárate
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